Investigaciones ::Revista cristera David: La guerra cristera en México

 

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La guerra cristera en México


Delimitación geográfica

Surgimiento

La rebelión cristera se inició en julio de 1926 extendiéndose, entre mediados de 1927 y fines de 1929, por casi toda la república mexicana. No sólo se efectuó en los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Querétaro, sino que esta zona fue la de mayor efervescencia y actividad. Se han comprobado más levantamientos en el norte de la república, hasta Bacúm en Sonora, Concepción del oro en Zacatecas y Parras y Saltillo en Coahuila, además por el sur hasta Tapachula en Chiapas.

En el campo se dieron muchas manifestaciones de resistencia, y se conformaron en estados de sitio, es decir, la defensa de las iglesias por centenares de hombres y millares de manifestantes. Por su lado el gobierno tomó los levantamientos como: “una reacción de indios embrutecidos por el clero y sumidos en el fanatismo”.

En Marzo de 1926 el general Ortiz se presentó para detener a los sacerdotes de Valparaíso Zacatecas. En la mañana la población amaneció repleta de gente, armada, “pues habían acordado que si nos llevaba Ortiz se echarían sobre él. Dios no lo permitió”.
(Diario del padre Arroyo 1 de marzo de 1926 Fondo ARA).

Esta etapa se caracterizó por la realización de asambleas permanentes, donde el pueblo montaba guardia noche y día, así como grandes manifestaciones, peregrinaciones y procesiones que formaban una especie de insurrección no violenta
Los choques con el gobierno fueron más frecuentes a lado de las provocaciones puras y simples, todos los actos de las autoridades se sentían como agresiones, cierre de iglesias ejecución de los inventarios, detención a sacerdotes o dirigentes seglares, el desprecio con que el gobierno consideraba las gestiones pacíficas. Se mandaron papeles con peticiones al Presidente Calles, pero fue imposible. La opinión colectiva coincidía en un levantamiento en contra el gobierno.

En Cocula Jalisco los cinco barrios que lo conformaban estaban custodiados por mujeres y hombres que cuidaban los templos. El movimiento se fue gestando lo mismo en Coalcomán (Michoacán), que en Santa María del Valle (Jalisco), Cocula (Jalisco), o en Santiago Bayacora (Durango).


Expansión

Uno de los hechos más relevantes del inicio del conflicto armado es el ocurrido el 31 de Julio de 1926 en Oaxaca; en ese estado se originó un mitin por la entrega de “la Iglesia de los siete príncipes”. Sucedió cuando los cristeros montaban guardia en la iglesia, con la multitud amotinada, resultaron muertos dos soldados oficiales, el gobierno mando fusilar a muchas personas en respuesta al suceso.

Otro lugar donde se inició el levantamiento fue en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en Guadalajara (3 de agosto), con el rumor, como en Oaxaca, de que el gobierno intervendría la zona. Ante la noticia, la gente se preparó, vigilando todo el pueblo y viviendo en las iglesias. Al llegar un grupo de federales rápidamente se amotinaron contra ellos; más tarde volvieron a la carga con 250 soldados federales fuertemente armados; por su parte la población se defendía con lo que podía, pero el ejército tomó todo el pueblo. Al otro día los detenidos fueron llevados al cuartel, aunque con una derrota, pero con el grito de: “Viva Cristo Rey”.

Durante agosto, se realizaron seis levantamientos armados en Acatzingo Puebla, y el del estado de Oaxaca cerca de Sayula, con grandes movimientos, pero no muy exitosos, como fueron los sangrientos eventos de Acámbaro y Tlaxiaco, el levantamiento del 2 de agosto de 1926, en Cocula y el del 4 del mismo mes en Sahuayo (Michoacán).
El movimiento más importante fue el Valparaíso Zacatecas, cuando el 14 de agosto del 26 por la noche apareció don Pedro Quintanar, personaje de gran importancia en toda la lucha cristera, que en un principio fue el encargado de liberar a un párroco detenido. Así, se sumó a la lucha y ayudó a sus amigos que eran numerosos, pues había sido jefe de las defensas contra Villa. Se preparó el levantamiento que Aurelio Acevedo y sus amigos tenían preparado desde el primero de agosto, ya que el gobierno al saber de la presencia de Qintanar se movilizó más rápido. Se realizó la movilización en Peñitas y Peñas Blancas. Quintanar entraba a combate el 29 de agosto a Huejuquilla el Alto (Jalisco), comenzó así, la primera lucha cristera en forma, quedando como vencedores con el grito ahora triunfante de: ¡Viva Cristo Rey!.


Además de Cocula, el movimiento en el estado de Jalisco, comenzó a ganar terreno con ocho pueblos más: Tlajomulco, Etzatlán, Belen, Refugio, Tepatitlan, Zapotlanejo, Ciudad Guzmán, Chapala, Atengo, Ayutla y Tecolotlán, que respondieron a la lucha con gran valor y entrega.
Los meses de noviembre y diciembre, se caracterizaron por movimientos tranquilos y el continuo desconocimiento por parte del gobierno, como lo demuestra Vizcaíno en Francisco el Grande: "Ningún problema militar afecta a la república hoy...Hay gavillas...formadas por fanáticos que se han lanzado en aventuras rebeldes". Las medidas del gobierno no servían de nada y sólo provocaba más levantamientos. Y cuando en 20 municipios del estado de Jalisco (20 de 118) había habido levantamientos, entre agosto y diciembre, el general en jefe de la región militar declaraba a la prensa: "no existe problema militar en Jalisco". Era cierto que en en ese estado no ocurrían levantamientos que inquietaran al gobierno salvo en Zacatecas Durango y Guanajuato.

Después de los levantamientos iniciado en julio, el gobierno realizaba cada vez más detenciones a sacerdotes, provocando más levantamientos. Por otro lado, para la gente del pueblo las cosas estaban cada vez más claras, la decisión de Calles siguió en pie hasta que la revolución estalló, levantándose en armas en definitiva contra el gobierno en grupos de católicos organizados y valientes que con el grito de “¡Viva Cristo rey y la Virgen de Guadalupe”!, iniciaron ya en forma la revolución cristera.

El inicio del conflicto armado se desarrolló por diferentes zonas, primero el norte de Jalisco y sus confines con Guanajuato, el occidente y sur, con el golpe del 28 de Diciembre al 9 de enero desde San Gabriel, a los pies del volcán de Colima, llevando el canto de: "Tropas de María, vamos a la guerra", y por úlltimo con más actividad, los Altos de Jalisco.



El inicio

Ningún levantamiento popular mexicano, en el siglo veinte, puso en lucha a tanta gente, en un espacio tan extenso, en una gama social tan amplia.

En la Cristiada, volvieron a levantarse los antiguos zapatistas y villistas. La guerra cristera como guerra religiosa, tenía como fin la destrucción de los grupos anticatólicos, como constitucionales, orgánicos, reglamentarios. Logrando ese fin, cesaría desde luego el movimiento de defensa armada de los católicos mexicanos, como lo expresó el general Gorostieta del comité ejecutivo de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa: "Nuestra fuerza esta constituída por un pequeño ejercito, pobre en armas, riquísimo en virtudes militares, que lucha cada día con más éxito por libertarse de una jauría rabiosa que los esclavizaba, por un pueblo entero que está decidido a conquistar todas las libertades y que tienen puestos sus ojos no en la promesa del episcopado, sino en la obligada transacción a que tiene que someterse el gobierno".

Los cristeros estaban conscientes de que la Nación peligraba y que era necesario salvarla, empezando por la iglesia católica, como Palomar Vizcarra afirmaba: "que era y es, la base de la patria". Al proceder así, no sólo seguían el ejemplo de Iturbide, sino el de los conservadores, el primero dijo: ¨la nación es la patria¨ y Miramón proclamó: ¨La religión es la patria y el que no ame la religión es un traidor ".


Primera cristiada 

...una tarde, a principios de agosto, terminaba la faena del día y después de soltar mi yunta , me puse a considerar que con la ayuda de Dios terminaría el siguiente día de la labor de beneficio y, con ella, las principales, labores del año .Con esta satisfacción baje el potrero:"El Verde", donde sembré y donde permanecía a la vez trabajando, disfrutando el hermoso panorama que a mi vista se ofrecía el plan del Potrero, la hermosa tierra que me vio nacer. Al llegar al Valle me entrevisté inmediatamente con don Félix quien me informó que no siendo posible ni conveniente esperar a que el centro (la liga) iniciase las actividades bélicas, bastaría con poner de acuerdo a los cinco pueblos que abarca la zona, para principiar la defensa armada. Que con tal objeto habría una reunión en Laguna Grande , Mote Escobedo, Zacatecas, a la que debería yo de concurrir llevando la representación del Valle.

La guerra fue una sorpresa inaudita, los ricos y los poderosos, los Caballeros de Colón, entre otros, que financiaban el movimiento, huyeron a Guadalajara y la capital de la república para no volver.

En el caso de los Altos de Jalisco el golpe fue más duro, ya que no tuvo movimientos durante la revolución de 1910. Además, la falta de organización el desplazamiento de los federales fue más fácil. Este dirigido por el general Joaquín Amaro, después el general Ferreira y Cedillo cubriendo la zona norte de Guadalajara y Colima, con enfrentamientos como el de Cuquio, Valle de Guadalupe Jalostotitlán, y San Julián. En este último los cristeros obtuvieron su primera victoria siendo dueños del norte de Jalisco, el sur de Zacatecas, el sur de Durango y Nayarit.

Después de vencer algunas dificultades, valiéndome para ello de amigos y conocidos de Quintanar, logre dar con él en La Mesa de Piedras donde, pasados los saludos y presentaciones de rigor sostuvimos la siguiente plática:

-¿Bueno Muchachos, qué es, pues, lo que ustedes quieren?
- Sabemos que usted se ha declarado contra el callismo y deseamos ponernos a sus órdenes; pues teniendo algo preparado carecemos de un jefe de prestigio que encabece el movimiento.
-¿Cuál es el plan que tienen?
No tenemos ningún plan, sólo sabemos que es necesario defender a la Iglesia de la brutal opresión de Calles, eso es todo.


De agosto del 26 a Julio de 1927, la guerra se limitó a escapar del enemigo, el ejército establecía guarniciones sobre los ejes de circulación ferroviaria y de carreteras, lanzando ataques al vacío, donde se instalaban la administración y escuelas cristeras.(Meyer,1996)

El despliegue de tropas se incrementó en la mitad, la geografía estratégica y la carencia de tropas para reducir una insurrección cambiaron el giro de los acontecimientos, la guerra contra los federales se desarrollo en Colima, Guadalajara, Chilpancingo, y Durango, donde atacaban a pequeñas poblaciones y regresaban a la capital, ya que la zona que atacaban era imposible para instalarse, debido a su naturaleza llana, el ejercito federal contaba con una excelente comunicación férrea pero pocas carreteras, lo que hacia un ataque casi imposible.

Esta deficiencia fue un aliciente para un posible triunfo cristero, con sangrientos enfrentamientos y persecuciones a muertes de sacerdotes, para fines de Julio de 1927 los rebeldes llegaban a 20 mil, surgiendo grandes combatientes como Pedro Quintanar, Trinidad Mora, Prudencio Mendoza, entre muchos más. Gente humilde y de escasos conocimientos en materia militar, pero con gran espíritu de lucha, y como decía Aurelio Acevedo combatiente, de la brigada Quinatar: "¡Quién negara que yo comencé el 26 con veinte hombres y tres armas.

El movimiento fue consolidándose y expandiéndose cada vez más, y en el mes de julio de 1927, La liga Defensora de la Libertad Religiosa, en su afán de ganar más espacio al gobierno, comenzó a buscar un líder que cubriera las expectativas de la guerra. Después del fracaso de algunos como Capistrán Garza, se logró contratar (a sueldo) a Enrique Gorostieta, antiguo Carrancista y excelente soldado de gran fuerza física y calidad intelectual, que decepcionado por el gobierno de Calles se unió a la lucha cristera .

El movimiento se encaminó así, a la ciudad de México y alrededores, (Estado de México y Morelos) en el sur de Guerrero Puebla y Oaxaca. Ya para mediados de 1928 los cristeros no podían ser vencidos, consolidándose como victoriosos por su presencia en toda la república, pero el gobierno con ayuda económica norteamericana aún no cesaba su ataque.

Un hecho que cambió el curso de la guerra, fue el asesinato de Alvaro Obregón por un católico José León Toral, con posibles arreglos gubernamentales que daba un respiro a los cristeros (ídem).

Para Marzo de 1929 los generales Manzo y Escobar, se rebelan ante el gobierno Portes Gil, provocando el nombramiento de Plutarco Elías Calles, antes presidente como secretario de Guerra; su táctica principal, la destrucción de los medios de comunicación, como una amenaza más para los cristeros.

Entre Marzo y Abril de 1929, los cristeros cubrieron la zona oeste de México, Durango, pero no las grandes ciudades que quedaron poco a poco en poder de tropas oficiales. Por su parte Gorostieta tenía que reunir de inmediato a las zonas cristeras de los Altos y la división sur, para así poder tomar el control total. Para el mes de marzo se organizó una campaña anticristera y los federales comenzaron su ataque desde el norte descubriendo por las vías férreas. Como un apoyo inmediato el ejército de Quintanar (de Zacatecas) logró entrar y tomar una importante zona: Chalchichihuites, Murallas y Pueblo Nuevo, en Zacatecas. Los federales fueron envueltos por una ofensiva de gran estilo organizada y coordinada notablemente, que prosiguió victoriosa hasta la paz de Junio de 1929 (Negrete, 1988).

Los cristeros entraban a todas las plazas y organizaban misas de acción de gracias , instalaban autoridades civiles y se apoderaban rápidamente de las armas. .El movimiento su fue instalando en todas las ciudades con Quintanar y Avila y en el sur el general Acevedo que llegó con el regimiento de Valparaíso (ídem).


 

Segunda cristiada 

¡Nadie nos hará correr de nuestras tierras padrecito!, ni escondernos como criminales, muchos sacerdotes y señores obispos, siempre han estado en contra de nosotros, Hasta nos han tachado de bandoleros. Ahora dígame una cosa ¿a quién le vamos a creer por fin?...

Muy poco se ha dicho y menos aún se ha escrito sobre el movimiento armado que algunos católicos llevaron a cabo durante la década de los treinta, y que se denominó como "La segunda" o Los dos movimientos tienen una ideología política y social diferente, y sólo conservan como factor común los principios morales de la religión católica y como identificador, el grito o pregón de "Viva Cristo Rey" (Malonado, 1988).

Interminable, invencible, condenada a prolongarse a falta de poder ganar una batalla decisiva, la guerra cristera se mantenía dueña de los campos. Y el gobierno por su lado, controlaba las ciudades y vías férreas. Así se dieron los arreglos obra del embajador Morrow , impidiendo la alianza entre los cristeros y Vasconcelos, entre católicos y anticallistas (Meyer,1996).

Perdone otra vuelta mi mala cabeza, padrecito... Pero aunque seamos unos rancheros de lo más cerrados , sabemos dos cosas. Si el Papa, nos quitó el compromiso, nuestros adentros ya nunca lo podrán hacer .No le hace que los demás hayan corrido... Mire , señor cura : en esta sierra acostumbramos cumplir la palabra empeñada a cualquier hombre. Cuanto menos nos vamos a rajar con Dios...

Vasconcelos tenía a su favor, además del apoyo norteamericano con Morrow, el elemento popular urbano , las clases medias políticamente activas, los católicos, las mujeres, ciertos gremios como el ferrocarrilero, y regiones como Veracruz, Tampico y el norte de Torreón y Mazatlán. Poco a poco se fue debilitando política y militarmente la fuerza cristera. Así que era necesario desmovilizar a los luchadores de Cristo, antes de las elecciones presidenciales y concretar la paz con la Iglesia.

Nomás queremos ser como brasas de rescoldo señor cura... ...Brasas de rescoldo cristero... Que aunque sea nosotros guardemos la lumbrita bajo las cenizas .Y nomás en la espera de que soplen buenos vientos y nos arrimen barañas, para que de vuelta se prenda la cristiada en todo México. …Que sea una lumbradona bonita, bonita...

Los soldados comenzaron a celebrar con júbilo, convencidos de haber obtenido la victoria: el culto se había reanudado. La iglesia condenó cualquier tipo de violencia, y amenazó a cualquier cristero que quisiera atentar contra el tratado.

Los arreglos aplicados entre 1929 y 1932, dejaron de serlo con la caída de Pascual Ortiz Rubio. A partir de 1932, comenzó el hostigamiento y persecución religiosa que culminaría hasta 1938, con el Presidente en turno Lázaro Cárdenas, quién decidió que las relación Estado iglesia, continuarían como se había tratado en 1929, y no llevaría a ningún lado un tipo de acuerdo en común (Meyer, 1996).

Pero a pesar de los arreglos, la lucha siguió a pesar de que en todos los diarios de la república se publicaba la entrega de armas de diversos jefes (Reguer, 1996).

Durante el decenio de los treinta, el Estado deseaba asegurar su soberanía.; la Iglesia por su lado, quería recobrar su imagen y su papel tradicional. Sin embargo ya en 1940 el Estado reconoció la importancia del papel de cohesión que realiza la Iglesia dentro de la sociedad mexicana y decidió aprovecharlo para su fortalecimiento. La iglesia logró al fin establecer un modus vivendi con el régimen revolucionario , suavizó las principales divisiones que existían dentro de ella y obtuvo una mayor unidad y control de sus fieles católicos (Blancarte, 1992)

..Ya veo que ustedes están más cerrados que Vázquez y Mora- terminó el padrecito, poniéndose de carrera su abrigo -En vista de que no quieren obedecer, están excomulgados...señores míos (Estrada,1971).

 

 


 

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